Niño futuro

by Rafael Berrio

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1.
Dadme la vida que amo: No la límpida estancia tras de los visillos, ni el haz de tibio sol sobre el regazo. No la pajarita grácil, ni el crucigrama abierto sobre un mantel bordado, –mientras el péndulo desata el engranaje del canto del cuco–. Sino la vida que amo. La hermosa vida que amo: El signo variable de las intemperies. El vagar errante y solitario. El alma elevada en los alcoholes fuertes. La fiereza en los ojos deslumbrados. El pasar con nada, el mendrugo de pan. La indolencia a orillas del río. Dadme al clarear lo que es mío: La hermosa vida que amo. El aire de una tonada en el pensamiento. El espíritu burlón y contentado. La ocasión del hurto en las vueltas del camino. El ladrar del perro tras los alambrados. Los arcos del puente y las ruinas del solar. El sueño vigilante y breve. Dadme al fin lo que se me debe. Dadme la hermosa vida que amo. Los dones fortuitos de la providencia. La limosna en la palma de la mano. El amor non sancto de la prostituta las tabernas del suburbio portuario. Toda la poesía de la perdición, y en la hora señalada el bello gesto. Dadme, os lo pido, todo esto. La hermosa vida que amo. Dadme la vida que amo: No la límpida estancia tras de los visillos, ni el haz de tibio sol sobre el regazo. No el envite del naipe sobre el tapete verde, ni el arrullo vespertino del rosario, –mientras el péndulo desata el engranaje del canto del cuco–. Sino la vida que amo. La hermosa vida que amo.
2.
Considerando 04:58
Entre la euforia y el llanto te encuentro cuando llego a casa mi amor. Entre la euforia y el llanto. Y no sé qué es peor. No sé qué es peor. Has roto el espejo. Una obra a todas luces singular: Tu propia versión del arte de echarlo todo a rodar. De echarlo todo a rodar. Si te hundes tú, suéltame a mí; yo ya sé venirme abajo solo. Puedes ahorrarte el trance de morir matando, considerando que no estoy vivo del todo. Escampa la tormenta sólo para redoblarse en tempestad. Tal es nuestra vida: Dos minutos de paz. Dos minutos de paz. Y aún resuenan los gritos, y crees que puedes cambiarme el humor con tus manos de ángel. De ángel exterminador. De ángel exterminador. Si te hundes tú, suéltame a mí; yo ya sé venirme abajo solo. Puedes ahorrarte el trance de morir matando, considerando que no estoy vivo del todo. Y ahora me abrazas y me robas los besos que no quiero dar. No me tienta una cama. Me tentaba un hogar. Me tentaba un hogar. Suicidios de fiasco. Ríos de bilis, veneno y pasión. Nos vamos al traste y no nos falta diversión. No nos falta diversión. Si te hundes tú, suéltame a mí; yo ya sé venirme abajo solo. Puedes ahorrarte el trance de morir matando, considerando que no estoy vivo del todo.
3.
Mi álbum de nubes del cielo, mi pequeña colección de nubes de los días claros y de los que no lo son. Aquí en mi ventana se quedan recién se llegan del mar. Siempre en babia, marineras, como yo que os veo estar. Y os imagino medusas o bien dragones de perfil, y en esas formas desmayadas me recordáis todas a mí. Mi cristal, mi ventana; quisiera no pensar en nada. Quisiera no pensar en nada... pero no puedo. Mi álbum de nubes del cielo. Mi álbum de nubes del cielo, mi pequeña colección de nubes de los días claros y de los que no lo son. Aquí se vienen a diario felices de no saber que como a mí les espera otro triste atardecer. Que tan blancas irán muriendo de muerte malva y añil, y mañana será lo mismo el drama no tiene fin. Mi cristal, mi ventana quisiera no pensar en nada. Quisiera no pensar en nada... pero no puedo...
4.
Sísifo releva a Sísifo en cada cima y su noble corazón eternamente avanza. Alentado, quién lo sabe, contra toda esperanza, en el recuerdo de Anticlea o de su bienamado mar. Pero Sísifo no ignora que la mole de basalto ha de caer una vez más rodando al inframundo. Que lo rige un sinsentido, mas que no es menos profundo, ―humano como es en su destino circular― el brío que lo impulsa a recomenzar. Sísifo releva a Sísifo en cada cima y su noble corazón eternamente avanza. Alentado, quién lo sabe, contra toda esperanza en el recuerdo de Anticlea o de su bienamado mar. Y emprenderá el descenso, acaso confortado en la brizna de mistral que el Hades providencia. Solo ante sí mismo, a la luz de su conciencia, ―humano como es en su destino circular―, resuelto una vez más a recomenzar. Sísifo releva a Sísifo En cada cima. Sísifo releva a Sísifo En cada cima.
5.
Tu nombre 03:51
Entonces, ¿ya no estás aquí conmigo? ¿Es aún la vida sin ti? ¿No tomarás entonces esta silla que aún te cedo, equivocado en el tiempo? ¿Ni el vaso que aún te sirvo cada noche, en las costumbres? ¿No estás en estas mismas calles desoladas que he llenado de pasquines descalzo, esta mañana, con tu nombre, tu nombre. Una vedette tocaya tuya ha empapelado la ciudad en primavera. Oh, tragedia suburbial, menor, local, pero patética y heroica. Oh, corazón lleno de vino, degenera y degenera el pensamiento en ti. No es el encanallado Mr. Hyde quien hoy te ama en silencio. Ni el aire ausente mío con que el mundo me sorprende despistado en ti. Ningún público, por tanto, para aplaudir mi espléndido gesto esta mañana de marzo. Ningún premio a mi vigilia, descalzo, yo invocaba tu nombre a media voz y lo sellaba. Yo emulaba ese aire hondo y doliente de tu andar. Tu nombre. el mío, aislado y desprestigiado, tan desacreditado, sonaba en otro tiempo para mí como una campanita dentro de tu boca, y sonaba cantarín tu acento. Sonaba día tras día. La vergüenza compartida es tierna y sexy... Mi delicada, silenciosa y leal amiga, hoy estás quieta en el recuerdo agridulce de un gran sueño que aún me hace sollozar. Cada mañana, la culpa de quererte no me deja respirar... Oh, tragedia suburbial, menor, local, pero patética y heroica. Oh, corazón lleno de vino, degenera y degenera el pensamiento en ti.
6.
Abolir el alma: No hay otra salida. Abolir el alma de lo más profundo de nuestro ser. En tanto con ella transijamos expuestos estamos a todos los males. Algo debe desaparecer. Y un manantial nefasto debe secarse. No hay salvación. Es preciso: Abolir el alma No hay otra salida Abolir el alma de lo más profundo de nuestro ser. Pues ella envenenó nuestros sueños con sus abismos y sus aspiraciones. Su fecundidad interior. Sus sentimientos y sus aberraciones. No hay salvación. Es preciso: Abolir el alma.
7.
El horror 04:49
Me estremezco en la idea de una flor monstruosa, vibrante en su pérfida simetria, ante la cual concibo, no sin enfermar, el espanto de sentir la vida. Su desquiciada proliferación. Pienso por ejemplo en el magma de la sangre. En la célula infinitesimal. En el sístole y el diástole incesante. En los espasmos del placer y en el último estertor. Y siento el clamor del horror; el clamor sublunar del horror. El horror, el horror... Siento el clamor del horror. Y en la negrura del universo, el canto del ruiseñor. Yo sueño con un orbe errante en el cosmos pasto de la vida, infestado de su germen. Triunfal en sus odiosas estructuras, cuya trama ignoraremos por siempre. Pandemia extravagante de criaturas que abren sus fauces al tiempo que eclosionan. Larvas del primigenio barrizal, en verdad nefastas en su humana forma. Ciegas ante la sola luz De su fin multiplicador. Y siento el clamor del horror; el clamor sublunar del horror. El horror, el horror... Siento el clamor del horror. Y en la negrura del universo, el canto del ruiseñor. Abandona pues aquí la idea de implorar los ardientes desiertos. La quimera de un mundo reducido a sal, o los vírgenes hielos eternos. Ya nada detendrá al reino de la vida. No verán los siglos su aniquilamiento. La aberrante espiral de sinrazón no conoce fin y jamás moriremos. Por obra de un supremo absurdo o de una voluntad superior. Y siento el clamor del horror; el clamor sublunar del horror. El horror, el horror... Siento el clamor del horror. Y en la negrura del universo el canto del ruiseñor.
8.
Las tornas cambian a veces también de cuando en cuando. De cuando en cuando te sale la suerte a la puerta en deshabillé. El arte es largo, la vida es corta. Ahora que ya acaso no importa. Es mi turno, es mi vez. Las tornas cambian al parecer. Revira el aire. Corre a través de algún resquicio de lucidez. El signo es otro. Empiezo a creer que quiere la suerte dar su brazo a torcer. Me guiña el ojo, me hace la corte. Ahora que ya acaso no importe. Es mi turno, es mi vez. Las tornas cambian. Mis confidencias con la pared aquí terminan. Aquí terminan los tiempos del asco y la grima por un terraplén. El arte es largo, la vida es corta. Ahora que ya de poco importa. Es mi turno es mi vez La vieja guardia cambia el retén. Hoy estás tú donde otro ayer. El mundo es caos. Puro vaivén. Causa y efecto quizá solo estén prendidos en vilo de un alfiler. El arte es largo, la vida es corta. Ahora que ya acaso no importa. Es mi turno, es mi vez. Las tornas cambian.
9.
Niño futuro 06:54
10.
El truco era un resorte, oculto, claro está, aquí o allá. Bajo las faldas de una mesa, probablemente. Al cabo es lo mismo. En todo caso un admirable mecanismo, e ingenioso por demás. Ya lo creo. El truco era un resorte. Esa es la explicación. Una ilusión. O un acto colectivo de fe, si se quiere. Física pura. Un triunfo del manejo y la diablura. Tantos años después, no me olvido. Comenzaba a redoblar el tambor y una turba de voces blancas estallaba en gritos. Pasaban tres segundos infinitos suspensos entre el pasmo y el horror... Y de pronto lo sobrenatural. El milagro desafiante que pone a la razón de hinojos. De qué modo se gozaban los ojos embobados en prodigio tal. Y qué fiesta de atónitos guiños. Y qué muecas chuscas en tantas caras encendidas por obra y arte de aquel rey Midas. Oh, asombro de mis años niños. El truco era un resorte a todas luces magistral. Un vendaval. Una caja de Pandora desatada. Verdad y apariencia: Felices quienes creen con inocencia y no conocen, tras el velo, desengaño. Y reíamos, y reíamos, porque la risa se contagia. Pero el truco era un resorte, ahora lo sé, y se acabó la magia.

about

Rafael Berrio: Voz y guitarra.
Joseba Irazoki: Guitarra
Paul San Martín: Piano y voz.
Karlos Aranzegi: Batería
Fernando Neira: Bajo.
Con la participación especial de Virginia Pina (Considerando) y Elena Setién (Abolir el Alma) en los coros.
Grabado y mezclado por Víctor Sánchez en noviembre de 2018
en Elkar Estudioa. Donostia- San Sebastián.
Masterización por Víctor Sánchez.
Producido por Rafael Berrio.
Producción ejecutiva por Eva Miangolarra.
Diseño gráfico: Estudio Lanzagorta.
Fotografía portada por Thomas Canet.
Todas las canciones, letra y música por Rafael Berrio,
Excepto “Tu Nombre” (letra por Iñaki Berrio)
Y “Abolir el alma”, (basada en textos de Emil Cioran).

credits

released March 1, 2019

Gracias a: Gema Amiama, Eva Miangolarra, Virginia Montenegro, Andrés Camio, Fernando Lutxo Neira, Josetxo Fdez. de Ortega, David Angulo, Fino Oyonarte, Iñaki de Lucas, Luisa Salazar, Juamba D`estroso, Alexandra Whitaker, Dr. Pablo Rodríguez.

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Rafael Berrio San Sebastián, Spain

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